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Cuentos de Dinosaurios. 5 – “ Teresa, la bromista Triceratops, se une a la pandilla”

La cueva que servía de hogar a Pablo y Teresa estaba situada arriba del todo de una pequeña colina. Justo delante de la entrada había un claro despejado, aquí era dónde se encontraban justo ahora nuestros amigos.

– Hola, me llamo Teresa!- Dijo la Triceratops dirigiéndose a los recién llegados.

– Hola!- Contestaron a la vez Hugo y Sauri.

– Llegáis justo a la hora de cenar. Nosotros somos vegetarianos. Hoy he preparado una super- ensalada de frutas, hojas fresquitas, frutos secos y brotes tiernos.

Los profundos ojos negros de Sauri se iluminaron y se abrieron como dos enormes platos!! En muy poco ratito, los cuatro dinosaurios se encontraban saboreando la estupenda comida que había preparado Teresa. Se reunieron a cenar alrededor de un tronco que albergaba un nido de luciérnagas,  esto les servía de improvisada luz.

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La pandilla cenando bajo las estrellas.

– Explicarnos ¿Qué hacíais en una balsa navegando por el Gran Río Salvaje? ¿Hacia dónde os dirigís?- preguntó el Rex.

– Voy en busca de mi manada. Nos vimos obligados a abandonar nuestro territorio y partir en busca de tierras más fértiles. En mi camino me encontré con esta pequeña Diplodocus que se unió a mi aventura- Contestó Hugo.

– ¿Qué dirección tomó tu manada?- Teresa que estaba un poco despistada se unió a la conversación.

– Se dirigían hacía las Grandes Montañas. Según cuenta la leyenda, detrás de las Grandes Montañas se encuentra el Valle de la Hierba Verde. Es un gigantesco valle cubierto de una espesa vegetación de arbustos y árboles que siempre tienen brotes tiernos y hojas de las más jugosas y verdes que jamás haya imaginado ningún Braquiosaurio- Hugo explicaba la historia tal y como la había escuchado de boca de los Braquiosaurios más ancianos de su manada. La explicaba con ilusión y le ponía muchísima emoción al relato.

Teresa y Pablo se miraron y éste último le dijo a Hugo con voz pausada:

– Amigo mío, siento mucho ser yo el que te explique estas noticias. Has de saber que detrás de las Grandes Montañas, sólo hay agua. Una inmensa extensión de agua que llega más allá de dónde alcanza la vista, en todas direcciones.

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Una enorme extensión de agua en todas direcciones.

– No puede ser. Es completamente imposible- Replicó el Braquiosaurio alzando la voz y poniéndose en pie.

– Me temo que sí. Y además he de decirte que el territorio que bordea las Grandes Montañas, es territorio de Velociraptores.

Un escalofrío de terror recorrió todo el cuerpo de nuestro gran amigo cuando imaginó a su manada marchando hacia un peligro fatal. Hugo conocía perfectamente al Velociraptor. En el pasado, había sido víctima y había sobrevivido a varios de sus ataques. Conocía perfectamente su astucia y ferocidad. Conocía sus ataques en grupo y su mortal efectividad. Había visto a Dinosaurios muy grandes caer irremediablemente ante los ataques feroces y organizados de los terribles Velociraptores.

– Hemos de partir inmediatamente!- El gran Braquiosaurio estaba realmente nervioso, la inquietud se veía reflejada en sus ojos en miles de pequeños destellos que iluminaban su cara.

– Hugo, tranquilízate por favor, Sauri ya duerme. Es muy tarde y el camino será largo. Puede que encontremos peligros y seguramente encontraremos dificultades. Mejor descansamos aquí esta noche y mañana en cuanto salga el Sol, nos ponemos en marcha – Dijo Pablo. – Después de desayunar, eh!- Vaya, resulta que la pequeña Sauri no estaba dormida del todo.

Debido al cansancio y a las intensas emociones vividas durante la jornada, de uno en uno, los cuatro dinosaurios comienzan a cerrar los ojos y de una en una las pequeñas luciérnagas comienzan a apagarse. La noche cubre despacito al grupo de amigos con su sábana silenciosa, tranquila y oscura. Y los dinosaurios sueñan con extensos prados verdes, altísimas montañas nevadas, frondosos árboles, caminos misteriosos y emocionantes aventuras jurásicas.

Buenas noches y felices sueños. Descansar y recargar bien las pilas, dinos. Os quedan muchísimas aventuras por vivir.

 

 

3 comentarios en «Cuentos de Dinosaurios. 5 – “ Teresa, la bromista Triceratops, se une a la pandilla”»

  1. Podeis seguirnos en facebook.com/tododinosauros alli pondremos las novedades que vamos haciendo para los niños, como nuestras fichas didacticas, pasatiempos, y seguroamente algun nuevo cuento.
    Gracias!

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