Cuentos de Dinosaurios. 6 – “ Un encuentro inesperado”

A la mañana siguiente, primero se despertó Hugo con dolor de barriga y cuando pudo abrir bien los ojos, lo que vio fue impresionante. Ya no estaba en la cueva de ayer… ¡estaba en un prado verde con las hojas más jugosas y sabrosas que jamás había visto y los frutos más grandes de lo que nunca había podía imaginar! Era tan increíble y tan real que se había olvidado de su dolor de barriga y decidió hincar el diente a algún fruto, pero en el momento que se disponía a hacerlo…escuchó un ruido y.…al darse la vuelta ¡no vio a sus amigos si no a un velociraptor corriendo hacia él! Estaba aterrado y corría todo lo que podía, pero el velociraptor era mucho más rápido y lo estaba alcanzando. Trató de correr más rápido, de aumentar las zancadas, de escaparse por todos los medios, pero finalmente el velociraptor se abalanzó contra él y en ese momento… Hugo se despertó. ¡Había sido una pesadilla horrible y espantosa! Estaba nervioso, sudando, agitado y le faltaba el aire, y cuando vio a su amiga Sauri lo único que quería era abrazarla.

-Sauri, he tenido una pesadilla horrible- dijo Hugo.

-Pero tranquilo, que como tú has dicho, solo era una pesadilla-le animo Sauri.

-Bueno, no te preocupes amigo, yo te prepararé el mejor té de estos prados y verás cómo pronto te encuentras mejor-dijo Pablo amablemente.

-Y yo te traeré una manta para que no se te enfríe el sudor-dijo Teresa.

-Muchas gracias a todos- contestó Hugo y lo repetía sin parar.

Después de un rato, el braquiosaurio se sentía mejor y listo para emprender la marcha y así se lo hizo saber a todos sus amigos. Pablo avisó de que se había hecho tarde y tenían que emprender su viaje cuanto antes para poder llegar de día e intentar salvar a la manada de Hugo de los velociraptores y advertirles de la gran mentira en la que ellos creían. Y todos se pusieron en marcha.

Al cabo de un largo y acalorado rato llegaron a un río y les entraron muchas ganas de refrescarse.

– ¡quien se tire último es una salchicha frita! – grito Sauri; y todos se tiraron al agua más rápido que un velociraptor.

Después de un largo y refrescante baño, escucharon un pequeño ruido. Todos se giraron despacito y un poco alerta sin saber que se iban a encontrar, y al darse la vuelta… resultó ser una vieja amiga de Hugo llamada Helena.

Helena era una diplodocus muy simpática y alegre, con un cuello más largo de lo normal y con tres manchitas en forma de círculo en el cuello que la diferenciaba de los demás diplodocus.  Antes de que Hugo pudiera saludarle, Sauri gritó: – ¡hermana! – y Helena le respondió: – ¡Sauriiiiiiiii! Hugo se quedó estupefacto cuando escuchó cómo se saludaban y descubrió que Helena y Sauri ¡eran hermanas!

Sauri salió corriendo hacia Helena muy feliz, pero al llegar a su hermana, ésta le regañó.

-Sauri, no te vuelvas a escapar de casa. Mamá y papá están muy preocupados y no hemos parado de buscarte- decía Helena.

-Vale, perdón-respondió Sauri – Yo iba a volver a casa en cuanto consiguiera comerme unas ricas manzanas y fue ahí cuando me encontré con este simpático braquiosaurio. Él me ayudó a conseguir las manzanas y me contó que estaba buscando a su manada y fue cuando decidí acompañarle.

Entonces Helena se fijó y no se lo podía creer ¡era Hugo!, ¡su amigo Hugo!, ¡el braquiosaurio más gracioso y bueno de todo el valle! Hacía un montón de tiempo que no lo veía. Helena y Hugo estuvieron hablando un buen rato mientras que Sauri, Teresa y Pablo seguían bañándose en el lago.

Llevaban sin verse y sin hablarse desde que eran muy pequeñitos y tenían muchas cosas que contarse: cómo les iba la vida, qué les gustaba hacer en su tiempo libre, cuál era su comida favorita, su color favorito…pero antes que nada Hugo tenía que preguntarle a Sauri por qué se escapó de su casa, porque, aunque quisiera ayudarlo a encontrar a su manada, eso no era motivo suficiente para asustar de esa manera a su familia.

– Quería tener aventuras emocionantes, pero mis padres siempre han sido muy miedosos y no me hubieran dejado ir- explicó Sauri.

– ¡Pero eso no es razón para escaparse! – dijeron Helena y Hugo a la vez.

– ¡Dejadla en paz!, ¿no veis que ha conseguido su sueño de tener aventuras? – dijo Pablo con un toque de enfado en su voz…

– Y lo más importante, ¡Sauri está bien y la has encontrado! – añadió Teresa

– ¡Tienes razón!, perdona Sauri, es cierto que debes perseguir tus sueños y luchar por conseguir realizarlos, pero la manera no es desaparecer y preocuparnos a todos. La próxima vez explícalo bien, quizás mamá y papá lleguen a entenderlo. Y sobre todo deja dicho que te vas- dijo Helena a Sauri.

– A pesar de todo, espero que hayas conseguido hacer parte de tus sueños realidad y que te diviertas en las aventuras que nos quedan por vivir- dijo Hugo avergonzado.

-Pues yo me apunto- dijo Helena emocionada. – Iremos a avisar a nuestros padres y en un rato nos volveremos a reunir con todos vosotros y os acompañaremos. ¡Encontraremos a tu manada, Hugo!

– ¡ESTUPENDO! – gritaron todos.

y así fue como se unió una valiente más a las aventuras de Hugo y su pandilla de aventureros dinosaurios.


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Este capitulo lo han realizado los niños y niñas: Hugo, Marina, Andrea, Helena, Lucas, Ángel, David y la maestra Elena (alumnos del CEIP Nuestra señora del Carmen en Esquivel, Sevilla)